«...me resigno de antemano a que esta labor mía, obra al fin de un autodidacto y de un solitario, resulte en algunos puntos manca é imperfecta, a pesar de todos mis esfuerzos...» Historia de los heterodoxos españoles, Marcelino Menéndez Pelayo (1880-1882).
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sábado, 3 de agosto de 2019

«El coco de los bañistas tinerfeños». La pesca de una maroma en San Andrés en 1933

Rebuscando en las hemerotecas a veces encuentra uno cosas bastante curiosas. En este caso el revuelo social que en el verano de 1933 causó un «pejemalo» en aguas de Santa Cruz y que atañe a nuestro pueblo.


«El coco de los bañistas tinerfeños»

Recorte del periódico Hoy, 1/08/1933.
Todo comenzó a las diez y media de la mañana del 31 de julio de 1933, cuando trabajadores de la Comandancia de Marina avistaron un ejemplar de maroma o mantarraya en el interior del puerto de Santa Cruz. Con el transcurrir de los días se incrementan los avistamientos, causando temor en  los bañistas y alerta en las autoridades debido a su gran tamaño y a que se consideraba que tenían la costumbre de atacar al ser humano.

La prensa de la época se hizo eco de estos hechos, sucediéndose las noticias de avistamientos e intentos de captura durante todo el mes de agosto. La caza de la maroma se convirtió en todo un fenómeno social en aquél año, llegando incluso la Comandancia de Marina y la sociedad del Balneario de Santa Cruz a ofrecer una recompensa por la pesca del animal.

Finalmente, el 24 de agosto fue capturado en la playa del Volantín un gran ejemplar por pescadores de San Andrés, tal y como puede leerse en el siguiente recorte del Diario de Las Palmas:

En la playa de San Andrés en Santa Cruz de Tenerife, ha sido capturada una maroma de gigantescas proporciones que fundadamente se supone sea la que se ha visto rondando en las aguas de aquel puerto. 
El hecho ocurrió en la siguiente forma: Serían las nueve de la mañana, un equipo formado por treinta pescadores del barrio de San Andrés se encontraba pescando en la playa de "El Volatín", que está situada entre San Andrés e Igueste, con el arte de pesca conocido por "chinchorro". Al "calar" éste y arrastrarlo hacia la playa para capturar así el pescado, notaron una enorme resistencia en la red, viendo con el asombro consiguiente que envuelto en la misma traían un pez que se debatía furiosamente, causándoles grandes  averías en el citado artefacto. Resultó ser una maroma. 
Después de grandes esfuerzos consiguieron llevar el pez hasta la playa; donde fué muerto. Al abrirle el vientre encontraron en el mismo una cría, de donde se deduce el "coco" de los bañistas durante la presente temporada, se hallaba en "meses mayores".

Han acudido a la citada playa un enjambre de chicos de aquellos contornos que están sometiendo a la maroma a toda clase de "operaciones quirúrgicas". El ejemplar capturado tiene una superficie de diez metros cuadrados, lo que da idea de las enormes dimensiones del pez. 
El equipo de pescadores de San Andrés está siendo felicitado por la captura de tan peligroso huésped, y se pide a la autoridad de Marina, ya que no el premio para quién la cazase, al menos que se le indemnice por lo menos a los pescadores del "chinchorro" de las roturas y desperfectos causados en sus útiles de pesca, ya que tan excelente servicio acaban de prestar a los bañistas y demás personas que en estos meses se dedican a los deportes náuticos.

Maroma de tamaño similar a la capturada en San Andrés pescada en Las Palmas
de Gran Canaria. Fuente: Fotos antiguas de Tenerife (Facebook).

Sobre los protagonistas del pueblo podemos saber a través de otro recorte de prensa del diario tinerfeño Hoy el nombre del patrón del barco, Juan López Díaz, así como la denominación del propio navío: el Carmen. Este patrón pedía en septiembre a la Comandancia de Marina ser indemnizado por los destrozos en sus aparejos causados por la maroma.

No obstante, resultó que no era sólo uno el ejemplar que se acercó a la costa en esas fechas, ya que en días posteriores serían vistas más maromas en las playas de Santa Cruz, hasta que se deja de tener noticias de ellas entrado el mes de septiembre.


Sobre la playa del Volantín

Playa del Volantín donde fue
pescada la maroma. Foto propia.
Ahondando en el tema me llama la atención el topónimo playa del Volantín o Volatín donde fue pescada la maroma. Aunque hoy en día sólo la conocen con este nombre los vecinos y vecinas mayores de San Andrés, esta resulta ser la denominación original de la popular playa de Las Gaviotas.

Investigando más sobre el origen de este peculiar topónimo, me encuentro con que en el español general un «volatín» es una voltereta, mientras que «volantín» es algo que vuela1. Por su parte, en el español de Tenerife y La Palma se llama «maroma» a las piruetas o volteretas2.

A este respecto, es bastante llamativo el hábito que poseen las antedichas maromas o mantarrayas de saltar fuera del agua, dando volteretas en el aire. 

Maroma en pleno salto. Fuente: SEO.
Parece haber una relación entre el topónimo y la presencia de maromas, aunque no me parece probable que el topónimo surgiera a raíz de esta pesca de 1933. ¿Acaso proviene de ser común avistar desde esta playa las maniobras de las maromas fuera del agua? Cabe recordar por otro lado que es popular en San Andrés que a partir de la punta de Los Órganos es frecuente la presencia de pejemalos, es decir tiburones, rayas y mantas.

Habrá que seguir investigando...



Notas:

1. Fuente: Diccionario de la Real Academia Española.
2. Fuente: Academia Canaria de la Lengua.

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Fuentes consultadas:

  • Ha sido visto un pez maroma en el puerto (1 de agosto de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 2.
  • Ayer no fue visto en el puerto el pez «maroma» (2 de agosto de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 3.
  • Una advertencia a los bañistas (2 de agosto de 1933). Gaceta de Tenerife, p. 9.
  • El pez "maroma" fué visto ayer dos veces en el puerto (4 de agosto de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 3.
  • El pez "maroma" sigue dando juego (6 de agosto de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 3.
  • El pescador que quiere acabar con la "maroma" (9 de agosto de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 1.
  • ¡A pescar el pez maroma, que habrá premio! (13 de agosto de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 1.
  • En la playa del "Volantín" ha sido capturada la maroma (25 de agosto de 1933). Diario de Las Palmas, p. 5.
  • En San Andrés fue pescada ayer, la terrible "maroma" (25 de agosto de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 1.
  • La "maroma" sigue dando juego (27 de agosto de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 8.
  • El pez "maroma" no ha desaparecido del puerto (1 de septiembre de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 3.
  • Sobre la caza de la maroma (22 de septiembre de 1933). Hoy: diario republicano de Tenerife, p. 7.

domingo, 11 de diciembre de 2016

El culto a santa Lucía en San Andrés

Procesión de sta. Lucía por la calle de su nombre, d. 1980.
Foto de Juan C. Delgado Sánchez en el grupo de
Facebook Soy de San Andrés, S/C Tenerife.
El culto a santa Lucía de Siracusa en el pueblo de San Andrés puede rastrearse hasta al menos el siglo xvii, en que su fiesta era una de las principales junto a la del patrón y a la de san Juan. No obstante, plantearé ahora la hipótesis de que esta veneración a la santa siciliana hunde sus raíces en los mismos orígenes de San Andrés, ligándose a un personaje de su proceso colonizador.

Existe una errónea información acerca del culto a santa Lucía que lo hace proceder del nombre de la esposa de Lope de Salazar, fundador de la localidad. Sin embargo, la única esposa de este conquistador fue Beatriz de Párraga, personaje interesante del que hablaré en otra entrada. Quien sí se llamó Lucía fue la mujer del hermano de Lope, Sancho, también poblador del valle de San Andrés.

Lucía Alonso procedía de la isla de Lanzarote, siendo hija de un Perdomo y de Sancha Ruiz Farfán. Para poder casarse con Sancho debió denunciarlo al Santo Oficio, ya que este pretendía desligarse del matrimonio prometido a Lucía para desposar a una hija del conquistador Guillén Castellano. Casados en la segunda mitad de la década de 1490, Lucía y su marido pasaron a avecindarse en el valle de San Andrés definitivamente en 1510 en las tierras que el Adelantado Alonso Fernández de Lugo había repartido a los hermanos Salazar en 1498. Allí criaron a sus hijos Juan Alonso, Juana, Lope el Mozo, Sancha Ruiz Farfán (II) e Isabel.1

Con la muerte de Sancho hacia 1516, Lucía se convirtió en una importante matriarca, gestionando la extensa hacienda de su marido2 y formando parte destacada de la incipiente sociedad del valle. Este período coincide con la construcción de la primitiva ermita de san Andrés apóstol, que debió llevarse a cabo por las grandes familias asentadas en el valle: los Salazar y los Mexía-Párraga. Por tanto, no es descabellado suponer que la propia Lucía fuera una de las promotoras y que por su participación activa se diera un hueco en el altar a la santa de su nombre, reforzada esta hipótesis con el carácter de compatrona que tiene la santa en la tradición del pueblo.

Las noticias documentales de Lucía que he podido hallar llegan hasta el año 1537.

Como queda dicho, Lucía Alonso fue un importante personaje femenino de la colonización del valle de San Andrés, y posiblemente iniciadora en él del culto a la santa homónima cuya celebración ha perdurado desde hace más de cinco siglos.


Notas:
1. Los hijos de Sancho fueron quienes perpetuaron el apellido Salazar en la isla, ya que los hijos varones de Lope no tuvieron descedencia y los que tuvo su hija tomaron los apellidos Real y Cabrera.
2. Sancho recibió importantes lotes de tierras y solares en La Laguna, Santa Cruz, Geneto, Tegueste y Tacoronte.


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Fuentes consultadas:
  • CEBRIÁN LATASA, J. A. (2003). Ensayo para un diccionario de conquistadores de Canarias. Islas Canarias: Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Canarias.
  • CIORANESCU, A. (1978). Historia de Santa Cruz de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife: Confederación Española de Cajas de Ahorro.
  • LUIS YANES, M. J. (2001). Protocolos de Hernán González (1536-1537). San Cristóbal de La Laguna: Instituto de Estudios Canarios.
  • PADRÓN MESA, M. (1993). Protocolos de Juan Márquez (1518-1521). San Cristóbal de La Laguna: Instituto de Estudios Canarios.
  • ROSA OLIVERA, L. DE LA. (1964). «El Valle de Salazar», Estudios Canarios: Anuario del Instituto de Estudios Canarios, 9, 11-17.