«...me resigno de antemano a que esta labor mía, obra al fin de un autodidacto y de un solitario, resulte en algunos puntos manca é imperfecta, a pesar de todos mis esfuerzos...» Historia de los heterodoxos españoles, Marcelino Menéndez Pelayo (1880-1882).

lunes, 25 de mayo de 2015

Resultados electorales en San Andrés 2015

Aquí pueden consultar los resultados de las elecciones municipales de mayo de 2015 en los dos colegios electorales de San Andrés —CEIP San Andrés y Escuela Estévez La Torre—.


Pinchar en la imagen para ampliar.
Elaboración propia con datos extraídos de las actas de escrutinio.

martes, 31 de marzo de 2015

Los temporales históricos en San Andrés, 2ª parte

El siglo xx comienza como la centuria precedente con varios temporales que afectan de alguna manera al pueblo. El primero sucede el 2 de noviembre de 1904, siendo descritos sus efectos por el diario El Tiempo de la siguiente manera:
...se advirtieron en las calles las huellas que tras de sí dejó la tormenta: cocinas y goros destruidos, fango y piedras por todas partes, y en el paseo construido recientemente á lo largo del barranco, se ve señalado el paso de la imponente avalancha de agua que saltó por encima de la muralla y avanzó hacia el caserío, produciendo la natural alarma en los vecinos y poniendo en grave riesgo sus vidas.

Tal fué la cantidad de piedras y escombros que las aguas arrastraron, que el cauce de dicho barranco se ha elevado unos dos metros sobre su primitivo lecho y avanzando mar á dentro han formado un espigón de unos ciento cincuenta metros.

(…)

Los vecinos del barrio de San Andrés, si bien se encuentran, como es natural, afectados por las pérdidas sufridas y por el peligro de que se han visto amenazados, muéstranse agradecidos, del Excelentísimo Ayuntamiento por la construcción del muro de defensa sin el cual hubiera ocurrido allí estos días uno inmensa catástrofe.1

El 22 de noviembre de 1914 de nuevo las lluvias provocan numerosos daños en las tierras de cultivo, dejando además la trágica muerte de un niño que es arrastrado por las aguas del barranco (El Progreso, 1914). El 4 de enero de 1918 el agua y el viento vuelven a causar daños en las plantaciones y en los montes, nuevamente con una víctima mortal, un niño al que le cae una piedra mientras transitaba por la carretera a la altura de la Muralla Grande (Gaceta de Tenerife, 1918).

La riada del 31-M, que inundó gran parte del pueblo.
Foto: Javier Melián.
Durante los años siguientes se suceden algunos incidentes menores a causa de las lluvias, llevándose a cabo el realce y prolongación de la muralla del barranco en 1923 (El Progreso, 1923).

El 4 de mayo de 1944 tiene lugar otra de las riadas históricas que aún perduran en la memoria de los mayores de San Andrés, y que es conocida popularmente como «temporal de Mayo». Las lluvias fueron fortísimas, llevándose huertas enteras y destrozando varios tramos de la carretera a Taganana, en esos años en ejecución (Martín, 2006). Las lluvias volvieron a causar estragos el 22 de octubre del mismo año.2

Desbordamiento del barranco
durante la riada del 19/10/2014.
Foto: Noemí Gámez.

Durante lo que resta de centuria se suceden varios temporales en 1967, 1971 y 1973, pero sin afectar demasiado al pueblo (Dorta, 2007).

Con la llegada del nuevo siglo se produce uno de los peores episodios relacionados con las lluvias, la célebre riada del 31 de marzo de 2002. El barranco se desbordó por varios puntos debido a que el agua se va acumulando en los diferentes puentes del camino del Cercado, provocando la inundación de gran parte del pueblo y cuantiosos daños materiales, así como una víctima mortal (Marzol, 2002).

El último temporal de lluvia que ha provocado daños sucedió el pasado 19 de octubre de 2014, desbordándose el barranco en su tramo final, anegando la parte baja del pueblo.


P.S. Las fotografías están tomadas del grupo de Facebook Soy de San Andrés, S/C Tenerife.



Notas:
1. Cabe destacar de la anterior descripción esta frase: «avanzando mar á dentro han formado un espigón de unos ciento cincuenta metros», y que parece ser el origen de la zona de El Cabezo.
2. Este temporal fue conocido en Taganana con el nombre de Saturno.


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Fuentes consultadas:
  • DORTA ANTEQUERA, P. J. (2007). «Catálogo de riesgos climáticos en Canarias: amenazas y vulnerabilidad», Geographicalia, 51, 133-160.
  • La tormenta de ayer. (1914, noviembre 23). El Progreso.
  • La tormenta en San Andrés. (1904, noviembre 4). El Tiempo 
  • Los temporales. (1918, enero 6). Gaceta de Tenerife.  
  • MARZOL, Mª V. (2002). Lluvias e inundaciones en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. En ALONSO et all. (Coords) El agua en el clima. Asociación Española de Climatología, vol. 3, (461-470).
  • MARTÍN HERNÁNDEZ, U. (coord.). (2006). Historia general de la comarca de Anaga. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea.
  • Nuestro homenaje. (1923, abril 2). El Progreso.

sábado, 28 de marzo de 2015

Los temporales históricos en San Andrés, 1ª parte

En unos días se cumplen trece años de la riada conocida como el 31-M y, además, en breve comenzarán las obras de encauzamiento del tramo final del barranco de San Andrés que, teóricamente, impedirá la inundación del pueblo de producirse fuertes lluvias.1

Con este motivo, voy a hacer un repaso a los aluviones que han afectado al pueblo a lo largo de su historia.


De los primeros siglos de existencia del pueblo no he encontrado referencias sobre riadas, pero se puede deducir que aunque estas existieran, afectarían sobre todo a las tierras de cultivo de los fondos de valle y a las vías de comunicación terrestres, pues las viviendas se encontraban hasta bien entrado el siglo xviii aglomeradas en torno a la iglesia y lejos del barranco.

La primera noticia que he encontrado sobre los efectos de un temporal aparece en un informe militar fechado en 1724. En este informe, que describe el estado de las fortificaciones de la isla, se dice aludiendo a la torre de San Andrés: «...neçesita (...) reedificarlo desde el fundamento por estar la mitad arruinado...» (Tous, 2012). Esta ruina de la primitiva torre se achaca a una riada, que bien pudo ser provocada por el temporal acaecido el 25 de octubre de 1722 y que hizo estragos en Tenerife (Caballero, 2001).

El castillo, ejemplo de los efectos de los aluviones. Su estado tras los de finales del siglo xix.
Foto: FEDAC.

Y es que el castillo será testigo y víctima de las riadas en más de una ocasión. Gracias a ello, sin embargo, poseemos más datos sobre otras riadas a lo largo del siglo xviii. Así, en la primavera de 1769 la torre vuelve a ser afectada por las aguas del barranco, siendo reconstruida poco después (Tous, 2012).

Con la llegada del siglo xix son más numerosas las referencias a riadas y temporales. Esta centuria comienza con la que se considera la mayor catástrofe natural de esta índole que ha afectado a Canarias: el aluvión de 1826 (Martín, 2011).2

Esta tromba de agua caída entre el 7 y 8 de noviembre se dejó sentir en el pueblo, donde «...hubo 600 fanegas de tierra arrasada, 3.695 varas de paredes perdidas, 5.368 árboles desarraigados. Se arruinaron la iglesia y 7 casas, otras 3 fueron llevadas por las aguas del barranco, 8 animales desaparecieron...» (Cioranescu, 1998).

Nuevamente en el mes de noviembre de 1865, los fuertes aguaceros causan muchos daños, sobre todo en las cosechas: «En el valle de San Andrés los árboles frutales han quedado destrozados: las naranjas, verdes aún, han sido todas arrojadas al suelo; y las ramas, de que pendían se han desgajado y han perdido toda la flor, que prometía frutos abundantes» (Crónica, 1865).

El final del siglo vuelve a ser intenso en cuanto a efectos provocados por las lluvias. Así, a causa de dos barrancadas ocurridas en octubre de 1893 y marzo de 1894, gran parte del castillo es derribada (Tous, 2012).3 Sin embargo, parece que ambos aluviones no afectaron al resto del pueblo, pues nada aparece en la prensa de la época. Sí afectó otro aluvión ocurrido en diciembre de 1899, y cuyos efectos el periódico Unión Conservadora describe así: 
...en la madrugada del día 26 del corriente fué tanta el agua que cayó en aquel valle, que los dos barrancos que desde el monte bajan hasta los alrededores del poblado, se desbordaron, causando considerables daños en las plantaciones y teniendo que lamentar grandes desperfectos en todas las casas (...). Si bien no hubo desgracias personales que lamentar, las pérdidas y desperfectos son muchísimos, pues el agua se llevó al mar gran parte de los terrenos lindantes con ambos barrancos, dejando en completa ruina á muchos propietarios de aquel barrio.
Los efectos de estas barrancadas tienen como resultado la exigencia por parte de los vecinos de la construcción de una muralla que los protegiera, y que se lleva a cabo por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz a principios del siglo xx.4


(Continúa en Los temporales históricos en San Andrés, 2ª parte)



Notas:

1. Para más información véase «La obra del barranco del Cercado alejará más el cauce de San Andrés».
2. Este temporal afectó prácticamente a toda la isla, pero sobre todo a los valles de La Orotava y de Güímar, así como a zonas del Norte como La Guancha. Provocó la muerte de unas quinientas personas y grandes destrozos en construcciones y fincas. La primitiva imagen de la virgen de Candelaria que se veneraba desde época guanche desapareció durante este aluvión (Álvarez y Pérez, 2013). 
3. El castillo se derrumbó porque las aguas excavaron sus cimientos asentados sobre arena, colapsando la estructura que finalmente cedería (Luxán, Fernández, Dorrego & Vicente, 2005).
4. La Muralla formaría parte del paisaje urbano de San Andrés hasta su desaparición en la década de 1980, con motivo de las obras de encauzamiento del barranco y de urbanización de la zona. 


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Fuentes consultadas:
  • ÁLVAREZ GARCÍA, J. D. y PÉREZ PADILLA, M. A. (2013). «Las pérdidas humanas y materiales del aluvión de 1826, según las fuentes parroquiales». La Prensa, revista semanal de El Día, 29-31.
  • CABALLERO MÚJICA, F. (2001). Documentos episcopales canarios. III. De Bernardo de Vicuña. Las Palmas de Gran Canaria: Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria. 
  • CIORANESCU, A. (1998). Historia de Santa Cruz de Tenerife. IV. 1803-1977 (2ª ed.). Santa Cruz de Tenerife: Confederación Española de Cajas de Ahorro.
  • Crónica del País (1865, noviembre 11). Eco del Comercio.
  • El Temporal. (1899, diciembre 29). Unión Conservadora.
  • LUXÁN, M. P. DE, FERNÁNDEZ, V., DORREGO F. & VICENTE B. (2005, enero). La Torre del Valle de San Andrés (Tenerife): Técnicas y evolución de su construcción defensiva. Actas del Cuarto Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Cádiz, ed. S. Huerta, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, Arquitectos de Cádiz, COAAT Cádiz.
  • MARTÍN, V. (2011, noviembre 12). La mayor catástrofe natural de Canarias que casi nadie conoce. Diario de Avisos.
  • TOUS MELIÁ, J. (2012). La Torre de San Andrés. ¿Merece la pena rescatarla? Santa Cruz de Tenerife: Juan Tous.

domingo, 8 de febrero de 2015

¿Cuándo se fundó San Andrés?

Si algo se echa en falta en la historia local de muchas poblaciones es, sin duda, la fecha exacta de su fundación. Incluso aquellos lugares de los que se ha conservado presentan cierta controversia, como son los casos de La Laguna o Santa Cruz, en los que los historiadores no se ponen de acuerdo en detalles como el día, mes o incluso el año (Rumeu, 1975).

Para poblaciones pequeñas y rurales, que surgen tímidas a la sombra de las grandes villas tinerfeñas, este hecho aparece mucho más sombrío. En esta entrada intentaré fijar los argumentos para establecer una fecha fundacional del pueblo de San Andrés.


La ocupación de la tierra como hecho fundacional

En el caso de la gran mayoría de las localidades de Tenerife no existió un hecho fundacional propiamente dicho, es decir, un acto premeditado de fundar una población en determinado lugar, sino que a una concesión de tierras durante el proceso colonizador europeo le sigue un poblamiento espontáneo en torno a las áreas de cultivo que con el tiempo dará lugar a los diferentes núcleos de población. 

Por ello, se puede considerar como fecha fundacional la del primer repartimiento efectivo, es decir, aquél que dio origen al asentamiento de colonos, pues en muchos casos a un repartimiento no le sigue necesariamente un proceso de colonización, y la tierra vuelve a ser entregada a otros dueños tiempo después (Serra, 1944). Esto es lo que sucedió en el territorio de San Andrés.


El poblamiento de San Andrés

La fundación de S. Andrés se puede
establecer en el año 1498.

Vista del pueblo, 2013. Foto propia.
El primer reparto conocido que alude a la zona de San Andrés se produce en marzo de 1497, cuando el nuevo gobernador Alonso Fernández de Lugo entrega al comerciante genovés Mateo Viña todas «...las tierras de Anaga para que nadie pueda entrar en ellas, entiéndese desde la primera sierra que está del cabo de la torre hasta el valle de la Higuera e los Sauzes aguas vertientes a la mar...» (Serra, 1978).1 Sin embargo, Viña no puebla sus tierras y el gobernador reparte lotes a otros colonos dentro de las propiedades del genovés (Cioranescu, 1998). 

Así, el 8 de febrero de 1498, entra en posesión del valle de las Higueras —San Andrés— Lope de Salazar, piloto esclavista y conquistador (Rosa, 1964).

Salazar pasará enseguida a residir en su nueva heredad, pues ya en 1499 posee casa en su valle,2 y poco después procede él mismo a repartir tierras dentro de sus propiedades a otros colonos amigos suyos «por tener vezindad» (Serra, 1978). Cabe suponer que Lope quiso poner en rápido rendimiento sus tierras, sobre todo teniendo en cuenta que ya debía conocer la zona y su potencial económico (Hernández, 2001).3


Conclusión

Es a partir del repartimiento dado a Salazar cuando el valle de San Andrés comienza a poblarse, por lo que podemos considerar no sólo que él fuera el fundador de la localidad, sino que la fecha de su data sea la de fundación del germen del pueblo.4

Así, San Andrés se constituye como uno de los núcleos de población más antiguos de la isla de Tenerife, cumpliendo en el día de hoy 517 años de existencia. 


Notas:
1. Esta propiedad abarcaba casi toda la vertiente de sotavento del macizo de Anaga, aludiendo posiblemente la «primera sierra que está del cabo de la torre» a la Montaña de la Altura, junto a la desembocadura del barranco de Tahodio (Cardell, 2007), y el «valle de la Higuera e los Sauzes», según mi hipótesis, al valle de Igueste de San Andrés (Hernández, s.f.).
2. En una data de 17 de mayo de 1499 dice: «...Do a vos [Lope de Salazar] en el valle de las Figueras que es en el vando de Anaga el llano en que están las figueras que está [a] la puerta de vuestra casa...» (Serra, 1978).
3. Lope de Salazar había entablado tratos con los guanches de Anaga desde 1492, posiblemente utilizando el valle de San Andrés como base de negociaciones dada su amistad con la familia guanche de los Ibaute (Hernández, 2001).
4. Hay que indicar que el núcleo de población no se desarrollará como tal hasta la década de 1510 (Martín, 2006) con la construcción de la ermita y los nombramientos de los cargos de alcalde y alguacil para el lugar.


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Fuentes consultadas:
    • CARDELL CRISTELLYS, J. C. (2007). La Palma, francesa y otros artículos sobre el 25 de Julio. Ediciones Idea. 
    • CIORANESCU, A. (1998). Historia de Santa Cruz de Tenerife. I. 1494-1803 (2ª ed.). Santa Cruz de Tenerife: Confederación Española de Cajas de Ahorro.
    • HERNÁNDEZ BARROSO, B. (s/f.). Mi pueblo. San Andrés a través del tiempo. Manuscrito no publicado.
    • HERNÁNDEZ MARRERO, J. C. (2001). «Estructura y dinamismo en las relaciones sociales guanches tras la conquista de Tenerife», Tabona: Revista de prehistoria y de arqueología, 10, 247-266.
    • MARTÍN HERNÁNDEZ, U. (coord.). (2006). Historia general de la comarca de Anaga. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea. 
    • ROSA OLIVERA, L. DE LA. (1964). «El Valle de Salazar», Estudios Canarios: Anuario del Instituto de Estudios Canarios, 9, 11-17.
    • RUMEU DE ARMAS, A. (1975). La Conquista de Tenerife (1494-1496). Tenerife: Aula de Cultura de Tenerife.
    • SERRA RÁFOLS, E.
      • (1944). «Taganana», Revista de Historia, 68, 317-325.
      • (1978). Las Datas de Tenerife (Libros I al IV de datas originales). La Laguna: Instituto de Estudios Canarios.

    jueves, 15 de enero de 2015

    El rey de San Andrés: leyenda y realidad del último mencey de Anaga

    Conocida es la leyenda del último rey guanche de Anaga, sobre todo gracias a su popularización por medio de La Cantata del Mencey Loco de Los Sabandeños. En esta entrada hablaré sobre este personaje, analizando tanto su figura legendaria como los datos verídicos que se conocen sobre él.


    La leyenda del Mencey Loco

    Estatua idealizada del mencey.
    Candelaria. Foto propia.
    La referida leyenda es básicamente la siguiente: un grupo de castellanos, en plena conquista de la isla, se aventura por las tierras de Anaga haciendo presa de ganado y pastores. A su regreso al real de Santa Cruz atraviesan el valle de San Andrés, donde les salen al encuentro el mencey con sus guanches. Los castellanos atacan y salen victoriosos, siendo herido el mencey, que se lanza desde un risco «con riesgo de matarse» (Núñez, 1676/1847). 

    Versiones posteriores embellecen la leyenda con la decisión del mencey de sacrificarse para no verse cautivo, y que había enloquecido por ver su tierra dominada por los invasores (Viera, 1772-3/1950).

    Pero, ¿por qué leyenda y no hecho histórico? Pues por la sencilla razón de que esta historia no se sostiene si se pone en relación con los datos contemporáneos a los hechos, y que nos dan cuenta de la supervivencia del mencey a la conquista. Con ello, debemos admitir la fantasía de la referida historia.

    Con el tiempo, la figura idealizada del Mencey Loco y su sacrificio han servido para ensalzar la figura del guanche como defensor de su libertad y de su tierra, siendo tomado como auténtico mártir por el nacionalismo más guanchista. No obstante, hay que decir que los datos verídicos que se conocen sobre el rey de Anaga no desmerecen en nada su imagen como defensor de los suyos, como a continuación expondré.


    Lo que se conoce sobre el mencey

    ¿Y qué sabemos del viejo mencey? Aunque no es mucho, sabemos por ejemplo que una de las cuevas que le servían de residencia se encontraba en el valle de Abicore (Moreno, 1988), que tuvo por lo menos tres hijos varones (Serra, 1959), y que alió su bando con los europeos desde 1492 (Rumeu, 1978).1

    Después de la conquista fue bautizado con el nombre de Fernando, usando el apelativo de Anaga y siendo reconocido con el tratamiento de don.

    En 1497 fue desterrado a Gran Canaria por mandato real, quizás por temor a su capacidad de aglutinar a los guanches en torno a su figura (Martín, 2006). El antiguo mencey, establecido en Arguineguín con varios de sus hijos y parientes, seguirá manteniendo su estilo de vida guanche, a pesar de las quejas de sus vecinos (Serra, 1959).

    En 1500, el mencey elevará quejas a la corte por el maltrato recibido por parte de Alonso Fernández de Lugo, quien retuvo para sí los ganados del mencey y a varios esclavos guanches que habían sido comprados por él, pues eran parientes (Rosa, 1979). 

    Así, el mencey de Anaga, y alguno de sus hijos, como don Enrique, se convirtieron en denunciadores de los abusos que el nuevo gobernador cometía con sus antiguos vasallos.

    La última noticia del mencey que aparece en la documentación es su presencia, nuevamente en Tenerife, en mayo de 1522 como testigo en un acto notarial (Coello, Parrilla y Rodríguez, 1980).


    Notas:

    1. Las paces entre el bando de Anaga y los europeos fueron entabladas por Lope de Salazar, quien sería el fundador del pueblo de San Andrés acabada la conquista. Los historiadores suponen que las negociaciones fueron concertadas con algunos notables del menceyato, quizás con la familia Ibaute, parientes cercanos del mencey. Por otro lado, el capitán de la conquista Alonso Fernández de Lugo tuvo que volver a negociar con el mencey al momento de su primer desembarco en mayo de 1494, enviando como mediador a Fernando Guanarteme, antiguo soberano de Gáldar (Rosa, 1979).



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    Fuentes consultadas: 
    • COELLO GÓMEZ, Mª. I., PARRILLA LÓPEZ, A., RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, M. (1980). Protocolos de Alonso Gutiérrez (1522-1525). Santa Cruz de Tenerife: Aula de Cultura de Tenerife.
    • MARTÍN HERNÁNDEZ, U. (coord.). (2006). Historia general de la comarca de Anaga. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea.
    • MORENO FUENTES, F. (1988). Las Datas de Tenerife (Libro V de datas originales). San Cristóbal de La Laguna: Instituto de Estudios Canarios.
    • NÚÑEZ DE LA PEÑA, J. (1676/1847). Conquista y antigüedades de las islas de la Gran Canaria y su descripción. Santa Cruz de Tenerife: Imprenta Isleña.
    • ROSA OLIVERA, L. DE LA. (1979). «El Rey Don Diego de Adexe y su familia». Anuario de Estudios Atlánticos, 25, 175-217.
    • RUMEU DE ARMAS, A. (1975). La conquista de Tenerife 1494-1496. Santa Cruz de Tenerife: Aula de Cultura de Tenerife.
    • SERRA RÁFOLS, E. (1959). «Los últimos canarios». Revista de Historia Canaria, 125-126, 005-023.
    • VIERA Y CLAVIJO, J. (1772-3/1950). Noticias de la historia general de las islas Canarias (edición definitiva). Santa Cruz de Tenerife: Goya Ediciones.

    domingo, 4 de enero de 2015

    El Muellito: 71 años de historia

    El muelle embarcadero de San Andrés, popularmente conocido como el Muellito o Muellito Viejo, es uno de los bienes patrimoniales más destacados del pueblo, ya que fue el elemento clave para la consolidación de la tradición pesquera del lugar.

    El muelle en 1943. Foto Zenón.



    Su historia

    Fue construido en 1943 e inaugurado oficialmente por el capitán general de Canarias Francisco García-Escámez el 4 de enero de 1944. En él se desarrollaba la vida pesquera del núcleo, que vio incrementada su presencia en la economía local a partir de estas fechas.

    Durante casi treinta años estuvo en funcionamiento como embarcadero, hasta que en 1971 los barcos que varaban en la ensenada del muelle fueron trasladados a la playa debido a que en esos momentos comenzaba a construirse la vía de acceso a Las Teresitas, actual avenida Marítima.

    En 1976, esta obra mutilaría el viejo muelle al reducir considerablemente su superficie y al «entullar» su ensenada con las piedras de la escollera que habían de sustentar la vía.

    Después de sus años como embarcadero, pasó a constituir únicamente un lugar de baño para muchos vecinos y vecinas de San Andrés, así como una popular zona de pesca y esparcimiento.

    El Muellito fue también un enclave en el cual se desarrollaban gran parte de los actos lúdicos de las fiestas de la Virgen del Carmen, con regatas, cucaña, competiciones de natación, etc. hasta que su mal estado en la década de 2000 imposibilitó estos festejos en el viejo muelle.


    El Muellito y los oleajes

    Si algo ha caracterizado al Muellito en su historia es, sin duda, su relación con los oleajes que han azotado al pueblo.

    Ya en 1964 un fuerte oleaje rompe el muro que cerraba el muelle en su zona transversal, levantando también parte del suelo, abriendo varios boquetes que formaron las conocidas «piscinas».

    Oleaje en febrero de 2012.
    Foto propia.

    En 1991 se reconstruye, recubriéndose las «piscinas» con una capa de cemento. Al parecer, al no haberse dejado orificios para la presión ejercida por las olas, el muelle comienza a resentirse, siendo a partir de un nuevo oleaje en enero de 2002 cuando empieza a resquebrajarse.

    Los continuos oleajes que ha habido desde entonces lo han dejado hecho una ruina, aunque aún hoy sigue siendo lugar frecuentado por los vecinos y vecinas del Pueblo.


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    Fuentes consultadas:
    • LUENGO, A. & MARÍN, C. (1998). Tenerife y el mar. Tenerife: Cabildo Insular de Tenerife.
    • Más del 80% de los barcos fondeados en Las Teresitas atracan ilegalmente. (2004, septiembre 11). La Opinión de Tenerife.
    • MORENO, J. (2011, septiembre 4). San Andrés, en el ojo del huracán. Diario de Avisos.
    • PULIDO MAÑES, T. (1979). El barrio de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife. La Laguna: Selecciones Gráficas.
    • Sucedió en 1944. (2010, noviembre 12). Diario de Avisos. 
    También se han consultado los fotogramas de la Fototeca de GRAFCAN correspondientes a los vuelos de fecha 28/09/1963, 15/03/1964, 25/06/1966, 01/01/1975 y 01/02/1977.