«...me resigno de antemano a que esta labor mía, obra al fin de un autodidacto y de un solitario, resulte en algunos puntos manca é imperfecta, a pesar de todos mis esfuerzos...» Historia de los heterodoxos españoles, Marcelino Menéndez Pelayo (1880-1882).
miércoles, 21 de enero de 2015
jueves, 15 de enero de 2015
El rey de San Andrés: leyenda y realidad del último mencey de Anaga
Conocida es la leyenda del último rey guanche de Anaga, sobre todo gracias a su popularización por medio de La Cantata del Mencey Loco de Los Sabandeños. En esta entrada hablaré sobre este personaje, analizando tanto su figura legendaria como los datos verídicos que se conocen sobre él.
La leyenda del Mencey Loco
| Estatua idealizada del mencey. Candelaria. Foto propia. |
Versiones posteriores embellecen la leyenda con la decisión del mencey de sacrificarse para no verse cautivo, y que había enloquecido por ver su tierra dominada por los invasores (Viera, 1772-3/1950).
Pero, ¿por qué leyenda y no hecho histórico? Pues por la sencilla razón de que esta historia no se sostiene si se pone en relación con los datos contemporáneos a los hechos, y que nos dan cuenta de la supervivencia del mencey a la conquista. Con ello, debemos admitir la fantasía de la referida historia.
Con el tiempo, la figura idealizada del Mencey Loco y su sacrificio han servido para ensalzar la figura del guanche como defensor de su libertad y de su tierra, siendo tomado como auténtico mártir por el nacionalismo más guanchista. No obstante, hay que decir que los datos verídicos que se conocen sobre el rey de Anaga no desmerecen en nada su imagen como defensor de los suyos, como a continuación expondré.
Lo que se conoce sobre el mencey
¿Y qué sabemos del viejo mencey? Aunque no es mucho, sabemos por ejemplo que una de las cuevas que le servían de residencia se encontraba en el valle de Abicore (Moreno, 1988), que tuvo por lo menos tres hijos varones (Serra, 1959), y que alió su bando con los europeos desde 1492 (Rumeu, 1978).1
Después de la conquista fue bautizado con el nombre de Fernando, usando el apelativo de Anaga y siendo reconocido con el tratamiento de don.
En 1497 fue desterrado a Gran Canaria por mandato real, quizás por temor a su capacidad de aglutinar a los guanches en torno a su figura (Martín, 2006). El antiguo mencey, establecido en Arguineguín con varios de sus hijos y parientes, seguirá manteniendo su estilo de vida guanche, a pesar de las quejas de sus vecinos (Serra, 1959).
En 1500, el mencey elevará quejas a la corte por el maltrato recibido por parte de Alonso Fernández de Lugo, quien retuvo para sí los ganados del mencey y a varios esclavos guanches que habían sido comprados por él, pues eran parientes (Rosa, 1979).
En 1500, el mencey elevará quejas a la corte por el maltrato recibido por parte de Alonso Fernández de Lugo, quien retuvo para sí los ganados del mencey y a varios esclavos guanches que habían sido comprados por él, pues eran parientes (Rosa, 1979).
Así, el mencey de Anaga, y alguno de sus hijos, como don Enrique, se convirtieron en denunciadores de los abusos que el nuevo gobernador cometía con sus antiguos vasallos.
La última noticia del mencey que aparece en la documentación es su presencia, nuevamente en Tenerife, en mayo de 1522 como testigo en un acto notarial (Coello, Parrilla y Rodríguez, 1980).
Notas:
1. Las paces entre el bando de Anaga y los europeos fueron entabladas por Lope de Salazar, quien sería el fundador del pueblo de San Andrés acabada la conquista. Los historiadores suponen que las negociaciones fueron concertadas con algunos notables del menceyato, quizás con la familia Ibaute, parientes cercanos del mencey. Por otro lado, el capitán de la conquista Alonso Fernández de Lugo tuvo que volver a negociar con el mencey al momento de su primer desembarco en mayo de 1494, enviando como mediador a Fernando Guanarteme, antiguo soberano de Gáldar (Rosa, 1979).
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Fuentes consultadas:
- COELLO GÓMEZ, Mª. I., PARRILLA LÓPEZ, A., RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, M. (1980). Protocolos de Alonso Gutiérrez (1522-1525). Santa Cruz de Tenerife: Aula de Cultura de Tenerife.
- MARTÍN HERNÁNDEZ, U. (coord.). (2006). Historia general de la comarca de Anaga. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea.
- MORENO FUENTES, F. (1988). Las Datas de Tenerife (Libro V de datas originales). San Cristóbal de La Laguna: Instituto de Estudios Canarios.
- NÚÑEZ DE LA PEÑA, J. (1676/1847). Conquista y antigüedades de las islas de la Gran Canaria y su descripción. Santa Cruz de Tenerife: Imprenta Isleña.
- ROSA OLIVERA, L. DE LA. (1979). «El Rey Don Diego de Adexe y su familia». Anuario de Estudios Atlánticos, 25, 175-217.
- RUMEU DE ARMAS, A. (1975). La conquista de Tenerife 1494-1496. Santa Cruz de Tenerife: Aula de Cultura de Tenerife.
- SERRA RÁFOLS, E. (1959). «Los últimos canarios». Revista de Historia Canaria, 125-126, 005-023.
- VIERA Y CLAVIJO, J. (1772-3/1950). Noticias de la historia general de las islas Canarias (edición definitiva). Santa Cruz de Tenerife: Goya Ediciones.
domingo, 4 de enero de 2015
El Muellito: 71 años de historia
El muelle embarcadero de San Andrés, popularmente conocido como el Muellito o Muellito Viejo, es uno de los bienes patrimoniales más destacados del pueblo, ya que fue el elemento clave para la consolidación de la tradición pesquera del lugar.
Su historia
Fue construido en 1943 e inaugurado oficialmente por el capitán general de Canarias Francisco García-Escámez el 4 de enero de 1944. En él se desarrollaba la vida pesquera del núcleo, que vio incrementada su presencia en la economía local a partir de estas fechas.
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| El muelle en 1943. Foto Zenón. |
Su historia
Fue construido en 1943 e inaugurado oficialmente por el capitán general de Canarias Francisco García-Escámez el 4 de enero de 1944. En él se desarrollaba la vida pesquera del núcleo, que vio incrementada su presencia en la economía local a partir de estas fechas.
Durante casi treinta años estuvo en funcionamiento como embarcadero, hasta que en 1971 los barcos que varaban en la ensenada del muelle fueron trasladados a la playa debido a que en esos momentos comenzaba a construirse la vía de acceso a Las Teresitas, actual avenida Marítima.
En 1976, esta obra mutilaría el viejo muelle al reducir considerablemente su superficie y al «entullar» su ensenada con las piedras de la escollera que habían de sustentar la vía.
Después de sus años como embarcadero, pasó a constituir únicamente un lugar de baño para muchos vecinos y vecinas de San Andrés, así como una popular zona de pesca y esparcimiento.
El Muellito fue también un enclave en el cual se desarrollaban gran parte de los actos lúdicos de las fiestas de la Virgen del Carmen, con regatas, cucaña, competiciones de natación, etc. hasta que su mal estado en la década de 2000 imposibilitó estos festejos en el viejo muelle.
El Muellito y los oleajes
Si algo ha caracterizado al Muellito en su historia es, sin duda, su relación con los oleajes que han azotado al pueblo.
Ya en 1964 un fuerte oleaje rompe el muro que cerraba el muelle en su zona transversal, levantando también parte del suelo, abriendo varios boquetes que formaron las conocidas «piscinas».
| Oleaje en febrero de 2012. Foto propia. |
En 1991 se reconstruye, recubriéndose las «piscinas» con una capa de cemento. Al parecer, al no haberse dejado orificios para la presión ejercida por las olas, el muelle comienza a resentirse, siendo a partir de un nuevo oleaje en enero de 2002 cuando empieza a resquebrajarse.
Los continuos oleajes que ha habido desde entonces lo han dejado hecho una ruina, aunque aún hoy sigue siendo lugar frecuentado por los vecinos y vecinas del Pueblo.
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Fuentes consultadas:
- LUENGO, A. & MARÍN, C. (1998). Tenerife y el mar. Tenerife: Cabildo Insular de Tenerife.
- Más del 80% de los barcos fondeados en Las Teresitas atracan ilegalmente. (2004, septiembre 11). La Opinión de Tenerife.
- MORENO, J. (2011, septiembre 4). San Andrés, en el ojo del huracán. Diario de Avisos.
- PULIDO MAÑES, T. (1979). El barrio de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife. La Laguna: Selecciones Gráficas.
- Sucedió en 1944. (2010, noviembre 12). Diario de Avisos.
domingo, 21 de diciembre de 2014
La primera descripción escrita de San Andrés
Aunque el pueblo surge desde los primeros momentos de la colonización a finales del siglo xiv y se le nombra en documentos oficiales de la época, no aparece descrito hasta bien entrado el siglo xvii de manos del historiador tinerfeño Juan Núñez de la Peña.
La obra de este estudioso, titulada Conquista y antigüedades de las islas de la Gran Canaria, es uno de los textos de referencia sobre el pasado de las islas. El autor, que estudió en el convento de San Agustín de La Laguna, comienza su trabajo recopilatorio en 1664, siendo impreso y publicado en 1676.
En el capítulo I del libro III titulado De la población y vecindad de la isla de Tenerife..., Núñez de la Peña incluye un listado de los principales núcleos de población de la isla1 entre los que se encuentra el valle de San Andrés, llamado por él de Salazar, siendo esta la primera descripción en sentido estricto que existe del lugar:
La obra de este estudioso, titulada Conquista y antigüedades de las islas de la Gran Canaria, es uno de los textos de referencia sobre el pasado de las islas. El autor, que estudió en el convento de San Agustín de La Laguna, comienza su trabajo recopilatorio en 1664, siendo impreso y publicado en 1676.
En el capítulo I del libro III titulado De la población y vecindad de la isla de Tenerife..., Núñez de la Peña incluye un listado de los principales núcleos de población de la isla1 entre los que se encuentra el valle de San Andrés, llamado por él de Salazar, siendo esta la primera descripción en sentido estricto que existe del lugar:
Valle de Salazar«Es un lugar a[n]exo al de Santa Cruz, dista de él una larga legua, tiene una iglesia de S. Andrés, sus vecinos van á Santa Cruz á cumplir con la iglesia por la cuaresma, y á bautizar los niños; tiene su alcalde, dista de la Ciudad [La Laguna] dos leguas, y Santa Cruz de la Ciudad una, tiene viñas.»
Como se ve, Núñez de la Peña indica datos de importancia para entender parte del pasado del pueblo.
Por un lado, menciona que tiene una iglesia, pero que los vecinos tienen que ir hasta Santa Cruz para cumplir con sus obligaciones religiosas. Y es que, por las fechas en las que escribe, la primitiva ermita de San Andrés se hallaba en obras para darle el cuerpo de iglesia que presenta aún hoy, incluyéndose los vecinos en la feligresía de Nuestra Señora de la Concepción de Santa Cruz hasta la creación de la parroquia en 1747.
También nombra el historiador que S. Andrés tiene alcalde propio, que en esta época era un cargo más judicial que político, y estaba bajo el control del corregidor de la isla.
Por último, comenta que tiene viñas, siendo esta la principal producción agrícola que desarrolla el pueblo en ese tiempo.
Notas:
1. Dice el autor que Tenerife «tiene una ciudad, una villa principal, dos villas pequeñas y treinta lugares con sus aldeas». La Ciudad es La Laguna, la villa principal La Orotava y las villas pequeñas Adeje y Valle de Santiago. El resto de lugares son: Santa Cruz, Valle de Salazar, Taganana, Tegueste el Viejo, Tejina, Punta del Hidalgo, Valle de Guerra, Tacoronte, Sauzal, Matanza, Centejo o La Victoria, Santa Úrsula, Puerto de la Cruz, Realejo de Arriba, Realejo de Abajo, San Juan de la Rambla, Fuente de la Guancha, Icod, Garachico, El Tanque, San Pedro de Daute, Silos, Buenavista, Chasna o Villaflor, Granadilla, Arico, Güímar, Arafo, Candelaria y Rosario.
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Fuentes consultadas:
- BONNET Y REVERÓN, B. (1947). «El cronista D. Juan Núñez de la Peña». Revista de historia, 79, 298-318.
- FORTEA LÓPEZ, J. I. & CREMADES GRIÑÁN, C. Mª. (eds.) (1993). Política y hacienda en el Antiguo Régimen. Murcia: Compobell S.L.
- NÚÑEZ DE LA PEÑA, J. (1676/1847). Conquista y antigüedades de las islas de la Gran Canaria. Santa Cruz de Tenerife: Imprenta Isleña.
- TARQUIS RODRÍGUEZ, P. & TRUJILLO CABRERA, J. (1966). Riqueza artística de los templos de Tenerife: su historia, sus fiestas. Santa Cruz de Tenerife: Imprenta Afra.
- VIERA Y CLAVIJO, J. DE. (1772/1950). Noticias de la historia general de las islas Canarias. Santa Cruz de Tenerife: Goya Ediciones.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Abicore: el traspaso de un topónimo de San Andrés a Taganana (parte primera)
«La tradición ya perdió el nombre de Abicore...». Con esta estrofa comienzan las Folías del Valle del Grupo Folclórico Paiba.1
Sin embargo, a continuación expondré el curioso caso de este topónimo que, aunque su uso desapareció para designar su lugar originario como bien canta Paiba, pervive aún en el vecino pueblo de Taganana.
El término Abicore
El término Abicore
Abicore es un topónimo de origen indudablemente guanche (Rosa, 1956; Pérez, 2007; Reyes, 2012), atestiguado por la documentación contemporánea a la colonización europea de la isla.2
La primera vez que aparece es en un albalá o data de repartimiento otorgada por Alonso Fernández de Lugo a favor del conquistador Lope de Salazar el 17 de mayo de 1499. En ella se le conceden tierras «en el barranco de Abycore», volviendo a ser mencionado como «valle de Abicore» en otras datas (Serra, 1978). La última vez que aparece en la documentación es en 1528 en un expediente de deslinde dado a conocer por el historiador Leopoldo de la Rosa Olivera (1956), donde se lo cita haciendo alusión a su uso antiguo como denominación del valle de San Andrés.
En cuanto a su posible traducción, aunque Dominik Wölfel (1965) dice de esta voz que «No disponemos de paralelos realmente parecidos para este topónimo que, como hemos visto, se sigue utilizando», el filólogo Ignacio Reyes (2012) sí encuentra formas similares en las lenguas bereberes o amazigues del Norte de África, traduciéndolo como 'higueral'.
Esta relación del término con las higueras la comparte también el médico e historiador Juan Bethencourt Alfonso (1880/1991), quien afirma categóricamente: «...el valle de San Andrés se llamaba de Abicore por la abundancia de higueras bicariñas...».3
Por su parte, Francisco P. de Luka (2012) lo traduce como 'el (lugar) que (es) el de los enjambres', igualmente comparándolo con voces norteafricanas y basándose en la referencia a la presencia de colmenas en el valle que se registra en las datas: «...en el valle de Abicore, un asiento de colmenas...» (Serra, 1978).
Para Francisco Osorio Acevedo (2003) el sustantivo original sería Icore, acompañado por el prefijo ab-, siendo Abicore 'junto o al lado de Icore', aunque no aporta significado para el topónimo en si.
¿Cuál es el barranco de Abicore?4
Si se cotejan los datos de las fuentes documentales con la toponimia moderna se puede deducir su identificación a partir de los siguientes puntos:
1º. En el expediente de deslinde mencionado en el apartado anterior (Rosa, 1956), se indica: «...En el lugar del valle de Sant Andrés, (...) que de antes se solía nombrar el valle de las Higueras y de Abicore e Ibaute...». Según esto, Abicore hace referencia sin margen de duda a uno de los valles que conforman la moderna localidad, opinión que comparte el propio De la Rosa: «...Parece del contexto del documento que a los dos barrancos que surcan el valle y que vienen a unirse casi en su desembocadura llamaban los indígenas Abicore e Ibaute...».
2º. En las datas aparece «...Un barranco... que ha por nombre el dicho barranco Abicore, que linda por la parte de hacia Santa Cruz con una sierra que se dice Ajagua...» (Moreno, 1992). En este sentido, de los dos valles que conforman San Andrés, El Cercado y Las Huertas, el único que limita con Jagua/Ajagua es el primero.
3º. El término sobrevive en la actualidad como topónimo de un paso o degollada y un risco inmediato en la cumbre del valle del Cercado, con la variante Abicor (GRAFCAN, 2013) —véase parte segunda de este artículo—.
Notas:
1. Escucha el tema en el siguiente enlace: Grupo Folclórico Paiba - Folías del Valle.
2. Como voces relacionadas en la toponimia isleña encontramos: Icor, barranco, hoya y caserío en Arico, y barranquillo de Icor, en Adeje (GRAFCAN, 2013).
3. Hay que recordar que el valle de San Andrés también se llamó durante los primeros tiempos «de las Higueras», quedando atestiguada la presencia de estos árboles frutales desde tiempos anteriores a la conquista (Castro, Gil, González, Perera y Morales, 2006).
4. Se incluyen aquí datos extraídos de mi trabajo inédito Mi pueblo. San Andrés a través del tiempo.
5. Esta hipótesis es compartida por Leopoldo de la Rosa (1963-1964) y Buenaventura Pérez (2007). Por su parte, Juan Carlos Marrero (1998) propone la identificación del valle de Abicore con la zona medio-baja del valle del Cercado, siendo para él el tramo superior —desde la zona de La Bicariña hasta El Cresal— el barranco y valle de Ibaute. Alejandro Cioranescu (1998) dice a este respecto: «...el barranco de Abicore, que ahora no sabemos identificar correctamente...».
La primera vez que aparece es en un albalá o data de repartimiento otorgada por Alonso Fernández de Lugo a favor del conquistador Lope de Salazar el 17 de mayo de 1499. En ella se le conceden tierras «en el barranco de Abycore», volviendo a ser mencionado como «valle de Abicore» en otras datas (Serra, 1978). La última vez que aparece en la documentación es en 1528 en un expediente de deslinde dado a conocer por el historiador Leopoldo de la Rosa Olivera (1956), donde se lo cita haciendo alusión a su uso antiguo como denominación del valle de San Andrés.
La forma más usual en las fuentes es Abicore —aparece cuatro de las ocho veces que se registra el término en las datas—, frente a las variantes Abicor, Abycore, Abycor y Bicor, que sólo son mencionadas una vez cada una (Moreno, 1988; Serra, 1978). La aparición de las formas Abicor y Bicor parece indicar que la acentuación primigenia del vocablo es llana [abiCOre] y no aguda como se escucha en la actualidad (Rosa, 1979).
Su significado
Su significado
| «...el valle de San Andrés se llamaba de Abicore por la abundancia de higueras...» Hojas de higuera. Foto propia. |
Esta relación del término con las higueras la comparte también el médico e historiador Juan Bethencourt Alfonso (1880/1991), quien afirma categóricamente: «...el valle de San Andrés se llamaba de Abicore por la abundancia de higueras bicariñas...».3
Por su parte, Francisco P. de Luka (2012) lo traduce como 'el (lugar) que (es) el de los enjambres', igualmente comparándolo con voces norteafricanas y basándose en la referencia a la presencia de colmenas en el valle que se registra en las datas: «...en el valle de Abicore, un asiento de colmenas...» (Serra, 1978).
Para Francisco Osorio Acevedo (2003) el sustantivo original sería Icore, acompañado por el prefijo ab-, siendo Abicore 'junto o al lado de Icore', aunque no aporta significado para el topónimo en si.
¿Cuál es el barranco de Abicore?4
Si se cotejan los datos de las fuentes documentales con la toponimia moderna se puede deducir su identificación a partir de los siguientes puntos:
| El barranco de Abicore, hoy del Cercado. Foto propia. |
2º. En las datas aparece «...Un barranco... que ha por nombre el dicho barranco Abicore, que linda por la parte de hacia Santa Cruz con una sierra que se dice Ajagua...» (Moreno, 1992). En este sentido, de los dos valles que conforman San Andrés, El Cercado y Las Huertas, el único que limita con Jagua/Ajagua es el primero.
3º. El término sobrevive en la actualidad como topónimo de un paso o degollada y un risco inmediato en la cumbre del valle del Cercado, con la variante Abicor (GRAFCAN, 2013) —véase parte segunda de este artículo—.
Por todo ello, se puede afirmar con relativa seguridad la identificación de Abicore con el moderno barranco y valle del Cercado.5
Este artículo continúa y concluye en: Abicore: el traspaso de un topónimo de San Andrés a Taganana (parte segunda)
Notas:
1. Escucha el tema en el siguiente enlace: Grupo Folclórico Paiba - Folías del Valle.
2. Como voces relacionadas en la toponimia isleña encontramos: Icor, barranco, hoya y caserío en Arico, y barranquillo de Icor, en Adeje (GRAFCAN, 2013).
3. Hay que recordar que el valle de San Andrés también se llamó durante los primeros tiempos «de las Higueras», quedando atestiguada la presencia de estos árboles frutales desde tiempos anteriores a la conquista (Castro, Gil, González, Perera y Morales, 2006).
4. Se incluyen aquí datos extraídos de mi trabajo inédito Mi pueblo. San Andrés a través del tiempo.
5. Esta hipótesis es compartida por Leopoldo de la Rosa (1963-1964) y Buenaventura Pérez (2007). Por su parte, Juan Carlos Marrero (1998) propone la identificación del valle de Abicore con la zona medio-baja del valle del Cercado, siendo para él el tramo superior —desde la zona de La Bicariña hasta El Cresal— el barranco y valle de Ibaute. Alejandro Cioranescu (1998) dice a este respecto: «...el barranco de Abicore, que ahora no sabemos identificar correctamente...».
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Fuentes consultadas:- BETHENCOURT ALFONSO, J. (1880/1991). Historia del pueblo guanche. Tomo I. Su origen, caracteres etnológicos, históricos y lingüísticos. La Laguna: Francisco Lemus editor.
- CASTRO, N., GIL, J., GONZÁLEZ, A. J., PERERA, J. y MORALES, J. (2006). «Las higueras canarias y su diversidad: Bases orales y documentales para su estudio» [versión electrónica]. Rincones del Atlántico, 3, 250-257.
- CIORANESCU, A. (1998). Historia de Santa Cruz de Tenerife. Tomo I 1494-1803 (2ª ed.). Arafo: Litografía A. Romero, S. A.
- GRAFCAN (2013). «Sistema de Información Territorial», Infraestructura de Datos Espaciales de Canarias [en línea]: http://visor.grafcan.es/visorweb. Gobierno de Canarias. [Consultado: 15 de noviembre de 2014].
- GRUPO FOLKLÓRICO PAIVA. (1983). Gente de Anaga [CD]. La Victoria de Acentejo: Grabaciones Acentejo.
- HERNÁNDEZ BARROSO, B. (s/f.). Mi pueblo. San Andrés a través del tiempo. Manuscrito no publicado.
- HERNÁNDEZ MARRERO, J. C. (1998). La Comarca de Anaga entre la Prehistoria y la Conquista: Transformaciones en el territorio. Tesis de Licenciatura, Universidad de La Laguna, España (inédita).
- INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL. (2012). Mapa Topográfico Nacional 1:25.000. España: Ministerio de Fomento.
- MORENO FUENTES, F.
- (1988). Las Datas de Tenerife (Libro V de datas originales). Santa Cruz de Tenerife: Litografía A. Romero, S. A.
- (1992). Las Datas de Tenerife (Libro primero de datas por testimonio). Santa Cruz de Tenerife: Litografía A. Romero, S. A.
- OSORIO ACEVEDO, F. (2003). Gran diccionario guanche. El diccionario de la lengua de los aborígenes canarios. Vizcaya: G. Z. Printek, S. L.
- P. DE LUKA, F. (2012, Septiembre). «El topónimo genérico Erques y otras voces relativas al pastoralismo canario». El Guanche. La voz de Canarias libre [en línea]: http://elguanche.info/erques.htm [Consultado el 15 de noviembre de 2014].
- PÉREZ PÉREZ, B. (2007). La toponimia guanche (Tenerife). Nueva aportación a la lingüística aborigen de las islas Canarias. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea.
- REYES GARCÍA, I. s/f. [2012]. Ínsuloamaziq. Diccionario histórico-etimológico del amaziq insular (Canarias) [en línea]: http://insuloamaziq.blogspot.com.es. Fondo de Cultura Ínsuloamaziq. [Consultado: 15 de noviembre de 2014].
- ROSA OLIVERA, L. de la.
- (1956). «Notas sobre los reyes de Tenerife y sus familias». Revista de historia, 115-116, 002-017.
- (1963-1964). «El Valle de Salazar». Anuario del Instituto de Estudios Canarios, IX, 11-17.
- (1979). «El Rey Don Diego de Adeje y su familia». Anuario de Estudios Atlánticos, 25, 175-217.
- SERRA RÁFOLS, E. (1978). Las Datas de Tenerife (Libros I al IV de datas originales). Madrid: Selecciones Gráficas.
- WÖLFEL, J. D. (1965). Monumenta Linguae Canariae. Die Kanarischen Sprachdenkmäler. Eine Studie Zur Vor- und Frühgeschichte Weißafrikas [Monumenta Linguae Canariae. Los monumentos del habla canaria. Un estudio sobre la prehistoria y la historia del África Blanca]. Graz, Austria: Akademische Druck.
martes, 2 de diciembre de 2014
domingo, 30 de noviembre de 2014
Las fiestas de 1899 y la inauguración del alumbrado público
Con motivo de las fiestas patronales, y para quitar el regustillo amargo de la anterior entrada, les dejo con el programa de las fiestas del año 1899, durante las cuales se inauguró el alumbrado público a base de lámparas de petróleo.
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Fuentes consultadas:
- Crónica. (1899, noviembre 27). Unión Conservadora.
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