En el siguiente cuadro pueden consultar los resultados electorales del pasado domingo obtenidos en los dos colegios del pueblo de San Andrés.
La participación fue del 52 %, un poco inferior a la de 2015.
| Distrito 7. La línea amarilla que sigue la carretera de Taganana divide las secciones 2 y 3 (Fuente: GRAFCAN). |
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| Resultados 2019 (elaboración propia). |
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| Resultados 2016 (elaboración propia). |
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| La iglesia tras su restauración en 2016. Foto: José Luis González, La Opinión de Tenerife. |
San Andrés es un pueblo de 500 a 600 habitantes aproximadamente, levantado a la orilla del mar en un valle que posee agua en cantidad suficiente. Bien resguardado por los montes de Anaga que lo rodean, este pueblito de pescadores nos proporciona una idea muy justa acerca del campesino tinerfeño. Todo el mundo trabaja: mientras los hombres pescan o reparan sus redes en la playa, las mujeres se ocupan de las labores del huerto o del campo sin que por ello descuiden sus quehaceres domésticos, y en el mismo estuario del barranco, cerca de una antigua fortaleza, de la que una parte se ha hundido en la arena de la playa, lavan la ropa y escaman el pescado.
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| San Andrés a principios del siglo xx. Foto de la colección MMM-Ball extraída del grupo de Facebook «Fotos antiguas de Tenerife». |
Tuvimos la fortuna de presenciar una de sus pescas, que necesitan la ayuda de una parte del pueblo, pues la red no tiene menos de 250 a 300 metros de largo y precisa de 25 a 30 hombres para arrastrarla. Esta red, que sólo tiene un metro de ancho, está provista en su parte superior de flotadores de corcho y en la inferior de pequeños plomos. Unos diez pescadores la mantienen por uno de sus extremos desde la playa, mientras otros la despliegan en el mar con una barca que, llevando el otro extremo, se dirige hacia tierra. Los dos grupos avanzan lentamente uno hacia otro y, gracias a los flotadores, se puede abarcar con la mirada el inmenso círculo que la red dibuja en el mar. A medida que los hombres se aproximan el círculo se estrecha y acaba en un callejón sin salida, en el que bulle y colea una masa de peces, pequeños y grandes. Vimos coger así enormes pescados de 75 a 80 centímetros de largo, parecidos a nuestros salmonetes, y grandes cantidades de sardinas. Inmediatamente ponen el pescado en las cestas, que las mujeres llevan sobre sus cabezas hasta el pueblo. Con la marea alta es raro que echen la red más de una vez, ya que la maniobra requiere por lo menos una hora; pero es más raro todavía que se eche en vano, pues en este lugar abundan los peces. En la playa de fina arena negra unos niños, completamente desnudos, juegan en medio de las redes que están secándose y de las barcas que se han retirado al subir la marea.
La pequeña aldea de San Andrés es muy limpia y sus calles están pavimentadas con pequeños guijarros; las casas, algunas de las cuales recuerdan a las de las ciudades españolas, están bien conservadas. Unas hermosas plantaciones de plataneras y unos jardines cuidadosamente mantenidos dan a este paraje una apariencia de cierto bienestar (Proust & Pitard, 2007, pp. 136-137).
Estampa de pescadores calando el chinchorro como la que describen Proust y Pitard
en 1905. Foto Benítez extraída del grupo de Facebook «Fotos antiguas de Tenerife».
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| Cartel anunciando los viajes del Flachat, extraído del blog Lo que las piedras cuentan de Melchor Padilla. |
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| Diario de Tenerife, 24 de febrero de 1898. |
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| La Opinión, 1 de marzo de 1898. |
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| Diario de Tenerife, 9 de marzo de 1898. |
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| Localización aproximada de las tumbas de los náufragos del Flachat. Foto propia. |
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| Procesión de la Virgen. Foto compartida por Mirili Ynadamas en el grupo de Facebook «Soy de San Andrés, S/C Tenerife». |
La Iglesia celebraba el último día del Mes de María. El templo, aunque pequeño, lucía sus mejores ornamentos; todos los altares habían sido adornados por las jóvenes del pueblo, y contenían profusión de flores y luces.
A las 10 hubo solemne función y por la noche, después de los cultos del Mes de las flores, predicó un buen sermón el P. González, (...); luego salió la procesión de la Virgen que recorrió las principales calles del pueblo, que, lo mismo que la plaza, estaban adornadas con mástiles, banderas, follaje, y farolillos de color.